miércoles, 15 de abril de 2015

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La última vez que te tuve delante aparté el pelo de tu frente. Oscuro y desordenado, siempre tapándote la cara. Te dije "Te quiero", como siempre que nos despedimos. Dijiste "Y yo a ti" y nos abrazamos. Cuando me dices que me quieres se expande algo aquí. En el pecho. ¿Lo ves? ¿Lo sientes al menos? ¿Puedes entenderlo? Es calidez. Y seguridad. Es la manera en la que me apretabas los dedos al caminar. La forma en la que me molestabas a todas horas. La seguridad en tus palabras cuando había que levantarme del suelo a las cuatro de la mañana. O a las cinco. O a las seis.

Has sido la última persona por la que me he esforzado realmente. Y creo que por eso lo de después ha salido mal. Supongo que es porque sigo rota. Y nos hemos roto el uno al otro un poco con esta ley del silencio. Supongo que soy demasiado orgullosa. O demasiado estúpida. Pero si supieras las cosas que he estado haciendo estarías realmente cabreado. Y molesto. Y todo lo demás. Puedo imaginarte diciéndome "No has luchado para volver a caer en esto".

Pero supongo que sí. Supongo que he perdido. Y que me he perdido. Y que sólo queda el insomnio y el piano y las horas muertas.

jueves, 9 de abril de 2015

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Tiene ojos de caramelo y se pasa los días en la cama. Sueña, a veces, mientras mira por la ventana. Duerme, a veces, cuando el dolor se lo permite. Las horas se diluyen en el aire, como el azúcar que echa en el café. Disfruta de los segundos de eternidad y se deja mecer por el arrullo ligero de su respiración. Así vive. Como muerta, como ida. Pero vive. A veces escucha el lejano sonido de un piano. Le dicen que es Debussy, y ella imagina sus dedos pálidos acariciando las teclas del instrumento. Y sus pies danzando las notas. Y sus labios estirados en una sonrisa. Y sus brazos alargados hacia el cielo, como si pudiera tocarlo, alcanzarlo, agarrarlo. Quemarlo con su roce y su voz de niña perdida. Pero no puede. Así que sueña mirando a la ventana, y se imagina la vida de todos los que pasean por la calle. Y conversa con el silencio a penas roto por el piano que está lejos.